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Que palabras tan parecidas y sin embargo tan distantes cuando tenemos que decidir para la elección de un puesto de trabajo, y no por ello complementarias para que, llegando juntas a buen termino en su recorrido den lugar a la Excelencia.
Aptitud, identificando el Coeficiente Intelectual, es el Valor que abre las puertas, pues considera que el Conocimiento es la llave de entrada hacia los requisitos que se exigen para desempeñar el puesto de trabajo, si va acompañado de buenos antecedentes académicos, mejor, y no digamos ya, si se demuestra con un C.V. de trabajos anteriores realizados con éxito, amén de varios idiomas que aportar a la comunicación con otros en un mundo globalizado.
Actitud, identificando el Coeficiente Emocional, es el Valor de un trabajador que tiene Integridad frente a los objetivos fijados, Autocontrol frente al entorno, Confiabilidad frente a las acciones a tomar, Adaptabilidad frente a la RSI (Responsabilidad Social Individual) y por supuesto Innovación o la capacidad de crear novedades para dar solución a las demandas de los clientes. Todas estas emociones nos darán Comprensión hacia los demás, estando orientados hacia el Servicio y aprovechando la Diversidad
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